Los efectos de la crisis climática en la salud

Los efectos de la crisis climática en la salud

Daniel Salame

Durante los últimos 50 años, las actividades humanas, y en particular la quema de combustibles fósiles, han liberado cantidades suficientes de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero para atrapar calor adicional en la atmósfera inferior y afectar el clima global. A este dato se le suma que en los últimos 130 años, el mundo se ha calentado aproximadamente 0,85 °C, siendo las tres décadas pasadas progresivamente más cálidas que cualquiera desde 1850.

Por consecuencia, los niveles del mar han subido, los glaciares se siguen derritiendo y los patrones de precipitación cambiando, aspecto que por supuesto provoca que los fenómenos meteorológicos extremos sean cada vez más frecuentes.

Ante este panorama, la OMS (Organización Mundial de la Salud) estima que entre 2030 y 2050 el cambio climático cause aproximadamente 250,000 muertes adicionales por año causadas por desnutrición, malaria, diarrea y estrés por calor, siendo los países en vías de desarrollo los más afectados por su capacidad de preparación y respuesta ante estos fenómenos debido a la mala infraestructura en sus sistemas de salud.

¿Cómo afecta a nuestra salud la crisis climática?

Desafortunadamente, a estas alturas todavía existe la creencia general de que el cambio climático solo afecta a la Tierra y a la naturaleza, siendo sus efectos "controlados" o "amortiguados" por las nuevas tecnologías y al afectar a los humanos de forma indirecta cuando en realidad es totalmente lo contrario. Si algo nos ha enseñado el último año y medio es que la salud no es una cosa importante, sino LA MÁS IMPORTANTE y es consecuencia DIRECTA del entorno en el que nos encontramos.

Los efectos que puede tener el colapso ambiental en nuestra salud son muchos, empezando por el aumento y frecuencia de enfermedades respiratorias, cardiacas y el incremento en muertes causadas por fenómenos naturales (durante el 2020 tuvimos la mayor temporada de huracanes, por ejemplo).

También pueden surgir daños a la salud por situaciones relacionadas a la distribución de la comida, enfermedades transmitidas por el agua y otras enfermedades infecciosas, además de los estragos en la salud mental.

Desde hace varios años, la OMS consideraba que la depresión sería la enfermedad más abundante para el 2020, dato que desafortunadamente se ha convertido en una realidad. Actualmente es catalogada por la misma entidad como la segunda causa de discapacidad en países desarrollados y la primera en países en vías de desarrollo.

¿Por qué tiene una relación directa el estrés y el aumento de la temperatura en el planeta?

El constante aumento del nivel del mar y los fenómenos meteorológicos nunca pasan desapercibidos en cuestión de hogar, instalaciones médicas y servicios esenciales, alguno de estos siempre sale afectado. Pocas personas conocen esta cifra, pero más de la mitad de la población mundial vive a menos de 60 km del mar, lo que las obliga a desplazarse ante condiciones de peligro por desastres naturales, que a su vez aumenta el riesgo de sufrir una serie de efectos sobre la salud, desde trastornos mentales como estrés o ansiedad, hasta enfermedades transmisibles.

Incluso ya existe un término médico llamado "Estrés por calor”. Este término se refiere al calentamiento que ocurre en el cuerpo provocado internamente por el uso de músculos pero también de forma externa por el medio ambiente, además de referirse a la falla del cuerpo para regular esta elevación de la temperatura.

A medida que el calor aumenta, la temperatura del cuerpo y los latidos del corazón también, y aunque las taquicardias no causan dolor, pueden tener efectos secundarios a futuro como enfermedades propias del corazón o arritmias. Nada más recordemos los efectos de la fiebre sobre nuestro organismo: además del malestar general, cuando nuestro cuerpo tiene dos grados más de temperatura Fahrenheit, puede afectar el funcionamiento del cerebro y un aumento de cinco grados puede tener serios efectos en la salud o incluso llevar a la muerte.

Pero antes de seguir entrando en pánico mejor preguntémonos, ¿qué podemos hacer al respecto? Porque las pequeñas acciones pueden generar grandes cambios a futuro y médicamente no hay duda de que la prevención puede ser una solución a estos y más padecimientos.

Cuando decimos “prevención” no solo nos referimos a los temas de salud, también a todo lo que podemos hacer de forma individual para evitar que los efectos de esta crisis ambiental sigan avanzando.

Algunas prácticas básicas que puedes adoptar en la vida diaria para ayudar a frenar estos efectos adversos en la salud son:

  • Involucrarte en campañas dirigidas al cuidado y preservación del medio ambiente
  • Intentar utilizar únicamente lo que necesitas de cualquier cosa, siendo consciente de todo el proceso previo que existió para poder utilizarlo o aprovecharlo.
  • Procurar usar materiales reutilizables en lugar de productos de un solo uso como la mayoría de las cosas hechas de plástico.
  • Buscar alternativas para tu movilidad. Caminar y andar en bici son excelentes formas de ayudar a tu salud y al medio ambiente.
  • Comer menos comidas procesadas. Los vegetales, frutas y granos requieren mucho menos energía y recursos de producción que las papas, galletas o botanitas que tanto te gustan, además de que son buenísimas para el organismo.
  • Atreverte a ser parte de los #LunesSinCarne. La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) estima que la industria ganadera genera alrededor del 18% de las emisiones de carbono producidas por los humanos y comerla más de 2 veces a la semana tampoco es tan bueno para tus arterias.
  • Separar tus residuos y reciclar. Menos basura significa menos contaminación y más limpieza del agua y el aire.
  • Tomar agua. Lleva contigo un termo a donde vayas, así evitas comprar botellas de plástico y tienes un recordatorio constante para hidratarte.
  • Consultar a un especialista en salud mental. Te dará herramientas para lidiar con las problemáticas actuales y procesar el estrés o la ansiedad.
  • Asistir a tus revisiones médicas de forma periódica. De acuerdo a tu edad, las recomendaciones cambian, por lo que es muy importante que no dejes de monitorear tu estado de salud en todas las etapas de tu vida.

Ya si quieres verte más profesional, estas son nuestras recomendaciones:

  • Calcula tu huella de carbono. Puedes utilizar una herramienta tipo CeroCO2, te ayudará a conocer y modificar tus hábitos de consumo, movilidad y uso de energías no renovables.
  • Planta y cuida un árbol endémico. Los árboles ayudan a contener y procesar la cantidad de CO2 que llega a la atmósfera, también puedes apoyar medidas y proyectos que eviten la deforestación o impulsen la plantación de nuevos árboles (además de que cuidar un arbolito, es de gran ayuda para tu salud mental)
  • ¡Haz composta! No solo evitas que tu basura orgánica llegue a un relleno sanitario, también ayudas a generar nutrientes para el suelo y las plantas, así contribuyes al ciclo del ecosistema en el que vives.

La suma de todos estos hábitos puede mejorar el estado de tu entorno inmediato, el de tu comunidad y por supuesto, el de tu salud. Solo tenemos un planeta, cuidarlo es cuidar de nuestro cuerpo.

Fuentes:

  1. Health and Safety Executive. Heat Stress. 2020
  2. El economista. Depresión será segunda causa de discapacidad en 2020. 2020.
  3. OMS. Depresión. 2020.
  4. OMS. Climate change and health. 2018.
  5. CDC. Climate effects on health. 2021.
  6. NBC. 2020 saw the busiest hurricane season on record, but maybe not the worst. 2020.
  7. CeroC02. Te ayudamos a ser cero en C02. 2021.