Lo que sabemos de las vacunas contra COVID-19

Sofía Canales

febrero 4 2021

 

El 2020 se acabó, pero el COVID-19 se quedó con nosotros. A pesar de que los casos no paran de aumentar a nivel mundial y nacional, por fin hay una clara posibilidad de remediar esta realidad gracias al desarrollo de las múltiples vacunas que ya circulan en varias regiones del mundo. Una tregua muy esperada para todo el personal médico que ha dejado todo para ayudarnos.

 

Es normal que con la premura con la que las compañías farmacéuticas y laboratorios han tenido que trabajar, bajo la presión de los gobiernos y la situación de alarma mundial, esté en tela de juicio la seguridad de las vacunas que desde diciembre pasado comenzaron a recibir miles de personas. Por eso hay que recordar que existen múltiples protocolos para el desarrollo de las vacunas contra el SARS-COV-2, mismos que avanzan rápidamente hacia las fases 2 y 3. 

 

Actualmente hay más de 35 vacunas que se encuentran en fase 1, lo que quiere decir que la muestra se administra a un pequeño grupo de personas para analizar la seguridad y dosis adecuada de la misma. En la fase 2 hay aproximadamente 25 vacunas, la cual consiste en aplicarla a cientos de personas de diferentes grupos, como por ejemplo niños y personas mayores, para así valorar seguridad, efectos adversos comunes y la capacidad de estimular el sistema inmune. 

 

Sorprendentemente hay 20 vacunas diferentes en fase 3, donde se administra a miles de personas con el fin de valorar su eficacia para proteger contra la infección y después comparar el resultado con un grupo de personas que reciben placebo. 

 

Finalmente existen 7 vacunas aprobadas de forma temprana, es decir, que se autorizaron sin tener los resultados de la fase 3, solo tres de ellas son vacunas autorizadas para su uso sin restricciones. Hay que tomar en cuenta que cada país tiene la autoridad de revisar la información existente y dictaminar si se aprueba su uso a nivel nacional, como fue el caso de la vacuna de Pfizer + BioNTech en Canadá a principios de diciembre. 

 

En resumen, la buena noticia es que existen muchas más vacunas que las 4 más populares del momento (Pfizer, Moderna, Sputnik V y Oxford). Algunas otras que se encuentran en fase 3 o en aprobación temprana son las de Johnson & Johnson, Novavax y CanSinoBIO.

 

Hablemos más a detalle de las cuatro vacunas que lideran esta reñida carrera:

 

  1. Pfizer y la biotecnológica alemana BioNTech

Esta vacuna está hecha de moléculas de ARN y ya fue aprobada por la FDA (Food and Drug Administration, por sus siglas en inglés) con una eficacia demostrada del 95%. Debe ser administrada de forma intramuscular, es decir, que se tienen que aplicar más profundo hasta llegar al músculo. Los lugares más comunes son el deltoides, que es el músculo del hombro, o el glúteo. Consta de dos dosis que se deben aplicar con una diferencia de tres semanas. Pero esta vacuna tiene una gran desventaja: debe mantenerse a una temperatura de -70 grados centígrados, lo que complica la dinámica de transporte y almacenamiento. 

 

  1. Moderna y los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos

La vacuna de Moderna, al igual que la de Pfizer, consiste en moléculas de ARN. Estas moléculas contienen información genética que codifica instrucciones para la producción de una de las proteínas del coronavirus, conocida como “espícula” o spike en inglés. Una vez que estas instrucciones llegan a la célula, se amplifican creando numerosas réplicas proteicas, lo que provoca una respuesta del sistema inmune al generar anticuerpos contra la proteína. Tiene una eficacia del 94.1%, también se aplica de forma intramuscular y consiste en dos dosis que deben ser aplicadas con diferencia de cuatro semanas. Esta vacuna tiene la ventaja de poder ser almacenada a solo -20 grados centígrados, lo que la hace más accesible logísticamente.

 

  1. Oxford y Astra Zeneca 

Esta vacuna está hecha de moléculas de ADN de otro virus inactivo que se llama adenovirus, en lugar de ARN como las anteriores. 

La eficacia reportada es del 90%, aunque durante los estudios preliminares mostró casos con efectos adversos que nunca se aclararon. El porcentaje de efectividad reportado con la primera dosis fue de 90% pero con la segunda dosis bajó al 60%, lo que no tiene mucho sentido. Al igual que las otras vacunas, se aplica en dos dosis de manera intramuscular, que deben ser aplicadas con una diferencia de cuatro semanas. La mayor ventaja de esta vacuna es que se puede almacenar por seis meses a una temperatura de 2 a 8 grados centígrados. Unas por otras. Esperamos que con el paso del tiempo mejoren su tecnología para que su seguridad aumente.

 

  1. Sputnik V

La vacuna rusa Sputnik V fue creada por el Instituto de Investigación Gamaleya, que forma parte de la Secretaría de Salud de Rusia. Esta vacuna se llamó inicialmente “Gam-Covid-Vac” y funciona con un método que ya era previamente conocido, utilizando 2 adenovirus como portadores del material genético del SARS-COV-2. El beneficio de utilizar dos vectores favorece que el sistema inmune no reconozca la vacuna como un cuerpo extraño, evitando que lo ataque. Recientemente fue aprobada para su uso emergente en México por la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios (Cofepris) con un 91.6% de efectividad en general y un 91.8% en adultos mayores. También se aplica de forma intramuscular y consta de dos dosis. Al mismo tiempo, el Instituto de Investigación Gamaleya está corriendo un estudio llamado “Sputnik Light” en el cual se probará la eficacia de la vacuna tras aplicar solo una dosis.

 

Ante la inquietud que gira alrededor de la eficacia, seguridad y potenciales efectos adversos, la FDA recientemente publicó unas guías en las que confirma que la salud de las personas no se verá comprometida a costa de autorizar un producto por presión externa.

Nos comprometemos a acelerar el desarrollo de vacunas COVID-19, pero no a expensas de la credibilidad en la ciencia y la toma de decisiones. No vamos a poner en peligro la confianza del público en nuestra revisión científica independiente, de esta o de cualquier otra vacuna. Hay demasiado en juego”.

   
      ¿Qué sigue?


Por ahora, se necesitan esfuerzos para involucrar a todas las partes interesadas en que esto se solucione lo mejor posible: gobiernos, sociedad y comunidades científicas específicamente, para desarrollar estrategias de educación que brinden confianza y seguridad sobre la campaña de vacunación de COVID-19.

Es necesario transmitir que el hecho de que las vacunas se hayan desarrollado en tiempo récord, no significa que sean inseguras, más bien que se contó con los recursos económicos y los voluntarios necesarios para llevar a cabo todas las pruebas y sacar el producto de forma más eficaz por la emergencia mundial. Y también hacer hincapié en comunicar que estas vacunas pueden proteger contra el desarrollo de enfermedades clínicas que provoca el COVID-19, pero no siempre previene la transmisión a otros.

Lo único seguro hasta el momento es que ninguna vacuna es 100% eficaz, tampoco conocemos con exactitud la duración y eficiencia exacta de la inmunidad natural que se genera cuando una persona se contagia de COVID-19 ni la inmunidad generada por la vacuna. Por lo mismo, ahora que el registro para recibir la vacuna fue abierto para la población general –empezando por adultos de 60 años en adelante–, no debemos bajar la guardia, es necesario que durante varios meses más sigamos respetando las medidas de seguridad como el distanciamiento social, la limitación del tamaño de las reuniones y, sobre todo, el uso de mascarillas.

 

Para acceder al registro ve a https://mivacuna.salud.gob.mx

 

 

 

Referencias:

 

  1. JAMA. 2020; 324(5):437-438. doi:10.1001/jama.2020.12190 

  2. JAMA. 2020;324(20):e200046. doi:10.1001/jama.2020.0046

  3. NEJM. 2020;383(23). doi: 10.1056/NEJMp2025331

  4. New York Times: “Coronavirus vaccine tracker”. Disponible en: https://www.nytimes.com/interactive/2020/science/coronavirus-vaccine-tracker.html

 

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Sofía Canales

Doctora de cabecera en Sofía

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