¿Exclusiones? Cómo sobrevivirlas

¿Exclusiones? Cómo sobrevivirlas

Sofía

Lo sabemos…. Uno de los temas más controversiales dentro del mundo de los seguros son las exclusiones. Representan esa conversación difícil –y un tanto incómoda– pero necesaria al momento de contratar un seguro.

La realidad es que todas las aseguradoras, en algún momento, van a decirnos que no cubren ciertos padecimientos porque simplemente es algo que tiene que suceder para que la empresa pueda funcionar, pueda asumir riesgos y lograr que el servicio sea sostenible a largo plazo.

Idealmente, esta conversación tiene que suceder antes de tomar cualquier decisión a futuro y saber desde el principio qué cubren y qué no. Así, ambas partes tienen claras las reglas: cuentas claras, amistades largas.

Pero antes de entrar en razones, definamos qué son exactamente y cómo impactan en las decisiones para cuidar nuestra salud.

Las exclusiones son todos aquellos padecimientos, gastos o eventos que el seguro no puede cubrir. ¿Por qué no? Aquí se complica la cosa, pero trataremos de simplificarla:

El cálculo de lo que cuesta un seguro (la prima) lo obtienen las empresas a partir de estadísticas de mercado que tengan un perfil demográfico y médico similar al tuyo, así basan el precio en escenarios hipotéticos pero posibles o “esperados” de lo que podría costar un padecimiento si te sucediera.

Cuando das tu historial médico, la aseguradora normalmente evalúa qué exclusiones tiene tu perfil y qué sí entra en cobertura.

¿Cuáles son las exclusiones más comunes?

Cada aseguradora es quien realmente sabe qué tanto puede pagar y cuáles riesgos puede asumir, por eso las exclusiones de cada compañía son distintas. Pero en la mayoría, las más comunes son las preexistencias, algo de lo que nadie estamos a salvo.

Las preexistencias son padecimientos o enfermedades que tuviste, tienes desde antes o al momento de contratar el seguro y éstas, por lo general, en casi ninguna aseguradora entran en cobertura. Para eso, todas las empresas que venden seguros te hacen un cuestionario médico antes de contratar, para darte la información y precios correctos de acuerdo a tu perfil y sus riesgos.

Pero tranquil@, las preexistencias son muy comunes, son consecuencia de... vivir. Aunque, claro, aquí es cuando surgen las dudas...

“Sí un seguro ve por mi salud, ¿por qué mis enfermedades pasadas no las cubre?”

Digamos que lo que pagas por tu póliza es como un ahorro de dinero, un “guardadito” equitativo entre tú y el resto de las personas que están aseguradas en la misma compañía. Este “ahorro” lo utilizan cada vez que alguien necesita algo, por lo que es un poco injusto que tod@s paguen por alguna enfermedad o padecimiento que alguien tuvo antes de empezar con este “sistema de ahorro”.

Para evitar cualquier malentendido, lo mejor es ser lo más transparentes posible y crear una relación de confianza con tu aseguradora, para poder sacarle el mayor provecho a tu seguro sin ninguna complicación.

Ya con este concepto más claro, podemos hablar de otro tipo de exclusiones, porque aunque las anteriores son las más comunes, no son las únicas.

Dividimos las siguientes en dos categorías: “exclusiones definitivas” y “temporales”.

EXCLUSIONES “DEFINITIVAS”

Estas se resumen en los escenarios, situaciones o enfermedades que tu seguro no va a cubrir, no importa cuánto tiempo pase o cuánto lleves con tu póliza, la aseguradora no las cubrirá porque no puede asumir los riesgos de las mismas.

Normalmente las cirugías estéticas, procedimientos o tratamientos por la práctica de deportes extremos y maternidad entran dentro de esta categoría.

Y las “temporales”, mejor conocidas como:

PERIODOS DE ESPERA

Esto quiere decir que al inicio de tu contrato, tu seguro no cubrirá ciertas enfermedades o padecimientos. Digamos que si al contratar el seguro, estás sano pero después te sucede algo de la lista de padecimientos en periodo de espera, deberás esperar a que pase ese tiempo para que te puedan cubrir.

Sin embargo, mientras más pase el tiempo y acumules antigüedad con tu póliza, desbloquearás la posibilidad de que otras enfermedades entren en tu cobertura si te llegaran a ocurrir.

Mientras más antigüedad/tiempo lleves con tu póliza, la aseguradora junta un “colchoncito” de dinero para poder cubrirte cosas más caras cada vez (en caso de que lo necesites).

No importa cuál de estas exclusiones tenga tu perfil, tu seguro te las dirá antes de contratar para que tomes una decisión súper bien informada. De todas maneras, te recomendamos leer las condiciones generales desde el inicio para evitar sorpresas.

Y recuerda, al elegir cualquier servicio, siempre es mejor preguntar (no importa cuántas veces) hasta que estés completamente convencid@.